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EMILIO AQUIÑO ROJAS

Nuestro recordado “Maschra” en las bodas de residentes Orcotuneños es Don Emilio Aquiño Rojas, uno de los tres fundadores de nuestra institución, nació el 25 de febrero de 1925 en el Callao, sus padres fueron Don Juan Aquiño y Doña Elisa Rojas., tuvo dos hijos: Nancy Aquiño Clomer y Emilio Aquiño Yacolca.

Se enroló en la Marina de Guerra del Perú entre 1945 a 1947. Luego, cuando vivía en el Callao trabajó muy duro vendiendo leche; fue un eximio nadador de las playas de Cantolao y La Punta; era también muy aficionado a la crianza de pollos e imbatible en el juego de dados y naipes.

Don Emilio, fue un Santa Barbarino muy apasionado y comprometido con nuestra institución. Integró la primera directiva, ocupo el cargo de Vocal de Deportes, por los años 60 fue dos veces Presidente de nuestra institución.

Su hijo Emilio nos recuerda las innumerables veces que acompañó a su padre a los partidos amistosos o campeonatos relámpagos en los que participaba Santa Bárbara convocando y llevando jugadores quienes participaban por amor a nuestra gloriosa camiseta como en la cancha de la “Lobitos” camino a Ventanilla; en otra ubicada cerca del actual colegio “República de Venezuela” en Santa Marina – Callao; y otras como; el “Ferrocarril” en Gambeta, Puente Rímac, Campoy, etc.

Su gran identificación con nuestra institución lo llevó, por ejemplo, a fundar el equipo de futbol de la Manzana F de la Urbanización Néstor Gambeta Baja, donde residía, cuya camiseta tenía los colores Santa Barbarinos rojo, blanco y negro.

Don Emilio tenía el don especial de conocer a muchos compoblanos y, sobretodo, gozar de la confianza y amistad de ellos.

Eso le sirvió de mucho cuando se desempeñaba como “Maschra”; como no recordar sus clásicas palabras en los matrimonios de residentes Orcotuneños en Lima y Callao cuando invitaba a participar en la palpa con esa voz potente que tenía: “Donde está la familia ,,,,,”Ya te ví ,,,,,,acércate a la mesa o te voy a llamar por tu apodo ,,,”.

Don Emilio falleció un 14 de junio de 1996 dejándonos un legado de amor por Santa Bárbara, de aquel fundador- dirgente que dedicó mucho tiempo y recursos personales por ese sentimiento especial que nos une: ser un Santa Barbarino.

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